INTRODUCCIÓN
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Origen del Año Litúrgico
El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la Liturgia” nos dice:
“La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los
signos sensibles significan y cada uno a su manera, realizan la santificación
del hombre y así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus
miembros, ejerce el culto público íntegro".[1]
La liturgia es la acción sagrada por excelencia, ninguna oración o
acción humana la puede igualar por ser obra de Cristo y de toda su Iglesia y no
de una persona o un grupo (C.I.C. 1188). Es la fuente de donde mana toda la
fuerza de la Iglesia. Es la fuente primaria y necesaria de donde deben beber
todos los fieles el espíritu cristiano. La liturgia invita a hacer un
compromiso transformador de la vida, realizar el Reino de Dios. La Iglesia se
santifica a través de ella y debe existir en la liturgia por parte de los
fieles, una participación plena, consciente y activa.[2]
Cada celebración litúrgica tiene un triple significado
1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.
2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias espirituales a todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.
3.
Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del
establecimiento del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un día a la patria
celestial.
El Año litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurrección
de Cristo y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo
largo del año. Es vivir y no sólo recordar la historia de la salvación. Esto se
hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan las etapas
más importantes del plan de salvación. Es un camino de fe que nos adentra y nos
invita a profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de fe para
recorrer y vivir el amor divino que nos ll la salvación.
Los Tiempos litúrgicos
"El Año litúrgico está formado
por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en los que la Iglesia nos
invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la
vida de Cristo."[1]
Comienza por el Adviento,
luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana
Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina
con la fiesta de Cristo Rey.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de
diferentes colores:
Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua.
Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario.
Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa.
Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.
Adviento
El Adviento es tiempo de
espera para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar a Cristo que nació
en Belén y que vendrá nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo
de cambio y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría.
Es preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo litúrgico consta de las
cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos
de Adviento.
Navidad
Al terminar el Adviento,
comienza el Tiempo de Navidad, que va desde la Navidad o Nacimiento, que se
celebra el 25 de diciembre y nos recuerda que Dios vino a este mundo para
salvarnos.
Epifanía
La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública
de Dios a todos los hombres. Aquí concluye el Tiempo de Navidad.
Tiempo ordinario
El Primer tiempo ordinario es
el que va de la fiesta de la Epifanía hasta inicio de Cuaresma. En el Primer y
Segundo tiempo ordinario del Año litúrgico, no se celebra ningún aspecto
concreto del misterio de Cristo. En ambos tiempos se profundizan los distintos
momentos históricos de la vida de Cristo para adentrarnos en la historia de la
Salvación.
Cuaresma
La Cuaresma comienza con el
Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días anteriores al
Triduo Pascual. Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un
tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del
corazón.
Semana Santa
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección.
Pascua
El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
El Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés.
Pentecostés
Celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo.
La Santísima Trinidad
Celebramos el misterio de un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Cristo Rey
Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.
Conclusión.
El eje del Año litúrgico es la
Pascua. Los tiempos más fuertes son el Adviento y la Cuaresma.
Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías
en la Encarnación. Hay una preparación para la venida del Señor al final de los
tiempos: “Vino, viene y volverá”.
En la Cuaresma, se revive la marcha de Israel por el desierto y la subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo: “Conversión y meditación de la palabra de Dios”.
En el Tiempo Pascual se vive la Pascua, Ascensión y Pentecostés en 50 días. Se celebra el gran domingo: “Ha muerto, vive, ¡Ven Señor Jesús!
En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino de Cristo movida por el Espíritu y alimentada por la Palabra: “El Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de Cristo, hoy”.
Los cambios de fechas en algunas fiestas del
Año litúrgico
El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la "pascua judía" o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna llena. Se cree que la noche que el pueblo judío huyó de Egipto, había luna llena lo que les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón.
La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto, cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos, respetando la tradición judía de celebrar la pascua - el paso del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra prometida - debía de haber sido una noche de luna llena. Hecho que se repite cada Jueves Santo.
La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas que se relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos semanas.
Solemnidades, Fiestas y Memorias
Las solemnidades son las celebraciones de grado más alto, reservadas a los misterios más importantes de nuestra fe: por ejemplo, la Pascua, Pentecostés, la Inmaculada Concepción, los principales títulos de Jesús, como Cristo Rey o el Sagrado Corazón, además de celebraciones que honran a algunos santos de especial importancia en la historia de la salvación, como es el caso de las solemnidades de los santos Pedro y Pablo y la del nacimiento de san Juan Bautista.
En las solemnidades, así como en los domingos, la celebración eucarística tiene tres lecturas, la oración de los fieles, el Credo y el Gloria (incluso cuando la solemnidad cae en Adviento o en Cuaresma).
Algunas solemnidades son fiestas de precepto y otras no: esto depende de la realidad pastoral de cada país y, por tanto, del criterio de la respectiva conferencia episcopal.
Solamente las solemnidades de Pascua y Navidad se extienden por ocho días y son llamadas “octavas”. Esto quiere decir que cada día de la octava tiene la misma importancia del primer día.
Cómo católicos estamos llamados a participar en cada una de las solemnidades que nos presenta la Iglesia y de hecho es un mandamiento de la iglesia (El primer mandamiento, oír misa entera los domingos y fiestas de precepto); esto muestra nuestro amor a Dios y nuestro acompañamiento para conmemorar, recordar y vivir con el nuevamente todas las conmemoraciones que vivió a lo largo de su vida, junto con María nuestra madre iglesia.
Fiestas
Las fiestas honran algún misterio o título de Jesús, de Nuestra Señora y de santos especialmente relevantes, como los apóstoles, los evangelistas y otros de gran importancia histórica como san Lorenzo.
La fiesta acostumbra a tener oraciones propias, pero se hacen solo dos lecturas y el Gloria. A diferencia de otras fiestas, las dedicadas a Jesús -como la Transfiguración y la Exaltación de la Santa Cruz- se celebran también cuando caen en domingo y en ese caso tienen tres lecturas, el Gloria y el Credo.
Memorias
La memoria es generalmente la celebración de un santo, pero podría también celebrar algún aspecto de Jesús o de María.
Caso especial
El día de difuntos, celebrado el 2 de noviembre, tiene prioridad sobre el domingo a pesar de no ser una solemnidad.
Para las solemnidades de la iglesia existen las siguientes normas en este orden de importancia:
1. El Triduo Pascual y la Resurrección del Señor.
2. Natividad del Señor, Epifanía,
Ascensión, Pentecostés.
Los domingos de Adviento,
Cuaresma y Pascua.
El Miércoles de Ceniza.
Semana Santa.
Octava de Pascua.
3. Las Solemnidades del Señor,
la Santísima Virgen y los Santos del Calendario General.
Fieles difuntos.
4. Solemnidades propias a:
El lugar, pueblo o ciudad.
La dedicación de la iglesia
propia.
El título de la iglesia propia.
El título, fundador o patrono principal de la orden o congregación.
Hay que aclarar que la celebración más importante de nuestra fe no es Navidad, sino la Pascua. Tal vez sea más atractivo pensar que la Navidad es lo más importante, pues es cuando Cristo, nuestro Señor, vino al mundo; sin embargo, la Pascua es el centro de la fe católica.
Dentro de la iglesia católica existen diferentes solemnidades que se presentan a continuación:
Las Solemnidades
de Nuestro Señor son:
1. La Epifanía del Señor – 6
Enero (se pasa al domingo)
2. La Anunciación del Señor –
25 Marzo
3. Pascua de Resurrección –
Variable
4. La Ascensión del Señor –
Séptimo domingo de Pascua
5. Pentecostés – Octavo domingo
de Pascua y último
6. La Santísima Trinidad –
Domingo después de Pentecostés
7. El Santísimo Cuerpo y Sangre
de Cristo – Jueves o domingo después de Santísima Trinidad.
8. El Sagrado Corazón de Jesús
– Segundo domingo después de Pentecostés.
9. Nuestro Señor Jesucristo,
Rey Universal – Último domingo del tiempo ordinario.
10. Natividad del Señor – 25 Diciembre.
Las Solemnidades
de María, nuestra madre son:
1. Santa María Madre de Dios – 1º. Enero
2. La Anunciación del Señor –
25 Marzo
3. La Asunción de la Santísima
Virgen María – 15 de Agosto
4. La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María – 8 Diciembre
Otras
Solemnidades:
1. San José, esposo de Santa
María Virgen – 19 Marzo
2. El Nacimiento de Juan
Bautista – 24 Junio
3. Santos Pedro y Pablo,
Apóstoles – 29 de Junio
4. Todos los Santos – 1º. Noviembre
LAS FIESTAS CATÓLICAS
Para los católicos todos y cada uno de los días son importantes ya que cada jornada intenta seguir al Señor con la misma alegría y el mismo entusiasmo del principio; pero a lo largo del año celebran también de una manera especial, unos días que les recuerdan e intentan hacerles vivir de nuevo lo que en ese día se celebra.
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CELEBRACIONES |
FIJOS |
MOVIBLES |
MOTIVO |
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El Adviento. |
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Son las cuatro semanas antes de Navidad. |
Este tiempo prepara a los católicos para la vivir la Navidad y les
prepara en la espera de la segunda venida de Cristo al final de los tiempos. |
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La Inmaculada Concepción de la Virgen María. (Lc. 1,
25-28) |
8 de diciembre |
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Se celebra que la Virgen María nació sin pecado original. |
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La Navidad. (Jn. 1, 1-18) |
25 de diciembre |
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Se celebra el nacimiento de Jesús como ser humano. |
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La Sagrada Familia: Jesús, María y José. (Lc. 2,
22-40) |
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El domingo siguiente al día de Navidad. |
Esta fiesta nos presenta como modelo de familia cristiana a la familia
de Jesús. |
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Santa María, Madre de Dios. (Lc. 2,
16-21) |
1 de enero |
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Esta fiesta nos recuerda que María es bendecida por Dios. |
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Epifanía del Señor. (Mt. 2, 1-12) |
6 de enero |
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Cristo se manifiesta también a los que no son de raza judía, a los
gentiles. |
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El Bautismo de Jesús. (Mc. 1, 7-11) |
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El domingo siguiente a la Epifanía del Señor. |
Se celebra el bautismo de Jesús y el comienzo de su predicación y
ministerio. |
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El Tiempo Ordinario. |
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Después de la fiesta del Bautismo de Jesús. |
No se celebra ningún misterio particular de Cristo, sino más bien se
acoge la vida en general de Cristo en su plenitud, principalmente en los
domingos. |
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La Presentación del Señor. (Lc. 2,
22-40) |
2 de febrero |
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Jesús entra en el templo y es presentado y rescatado por la ofrenda. |
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Tiempo de Cuaresma. |
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Los 40 días antes de la Semana Santa. |
La cuaresma es el tiempo de preparación a la Pascua donde se celebra
la Resurrección de Jesús. |
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La Anunciación del Señor. (Lc. 1,
26-38) |
25 de marzo |
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Anuncio del ángel a la Virgen de que sería madre y la
aceptación de María como sierva del Señor. |
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Semana Santa. |
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El domingo de la Pascua de Resurrección es el siguiente a la primera
luna llena que sigue al equinoccio de la primavera boreal (es decir, del
hemisferio norte). |
Los misterios de salvación que Jesús realizó en los últimos días de su
vida terrena. |
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Domingo de Ramos. (Mc. 11,
1-10) |
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Domingo anterior a la Pascua. |
Se celebra la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén. |
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Jueves Santo. (Jn. 13, 1-5) |
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Jueves previo a la Pascua. |
La creación por Jesús de la Eucaristía, la creación del Orden
Sacerdotal y el mandamiento del amor entre todos los seres humanos. |
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Viernes Santo. (Jn. 18,
1-19,42) |
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Viernes previo a la Pascua. |
La muerte de Jesús en la cruz. También su Pasión, lo que Jesús tuvo
que sufrir antes de su muerte. |
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Pascua de la Resurrección del Señor. (Jn. 20, 1-9) |
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El domingo siguiente a la primera luna llena que sigue al equinoccio
de la primavera del hemisferio norte. |
En este día se celebra la Resurrección del Señor. |
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Tiempo Pascual |
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Con el domingo de Resurrección empiezan los 50 días de la Pascua. |
Es un tiempo propicio para dar testimonio de Jesús resucitado. |
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La Visitación de la Virgen María. (Lc. 1, 39-56) |
31 de mayo |
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La visita que María hace a su prima Santa Isabel. |
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La Ascensión del Señor. (Mt. 16, 15-20) |
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Se celebra justo cuarenta días después del domingo de resurrección,
durante el Tiempo Pascual |
Cristo vuelve al Padre a preparar nuestra morada. |
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Pentecostés. (Jn. 20, 19-23) |
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El último domingo de los 50 días de Pascua. |
La Venida del Espíritu Santo a los apóstoles, el comienzo de la
Iglesia y el comienzo de la misión de predicar a Cristo resucitado a todos
los pueblos y naciones. |
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Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. (Jn. 22,
14-20) |
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El jueves después de Pentecostés. |
En esta fiesta se celebra que Jesús es sacerdote eterno que se entrega
por nosotros. |
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La Santísima Trinidad. (Mt. 28, 16-20) |
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El domingo después de Pentecostés. |
Se celebra que hay un sólo Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. |
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Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. (Mc. 14, 12-16;
22-26) |
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El domingo después de la Santísima Trinidad. |
Se celebra la presencia de Jesús en la Eucaristía; que Jesús se
entregó a los hombres, nos dejó su cuerpo y su sangre en la celebración de la
Eucaristía. |
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El Sagrado Corazón de Jesús. (Jn. 19, 31-37) |
|
El segundo viernes después de Pentecostés. |
El amor de Jesús llega al extremo de dar su vida para ser fuente de
salvación para todos. |
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La Transfiguración del Señor. (Mc. 9, 2-10) |
6 de agosto |
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El Señor manifiesta su gloria. Jesús es voz y luz de Dios Padre. |
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La Asunción de la Virgen María. (Lc. 1, 39-56) |
15 de agosto |
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María es la primera en seguir los pasos de Jesús. En esta fiesta se
celebra que la Virgen María fue asunta al cielo. |
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La Natividad de la Virgen María. (Lc. 1, 1-16;
18-23) |
8 de septiembre |
Los católicos celebran sólo tres nacimientos: el de Jesús el 25 de diciembre,
el de San Juan Bautista el 24 de junio y el de la Virgen María. El resto de
las fiestas de los santos las celebran en la fecha de su muerte. |
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Cristo Rey. (Jn. 18, 33-37) |
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El último domingo del año litúrgico, previo al inicio del Adviento. |
Jesús es servidor y Rey. Este último domingo del tiempo ordinario,
cierra el ciclo del año litúrgico. |
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